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10 feb 2014

CUPCAKES DE FRAMBUESA – SAN VALENTIN I



Se acerca San Valentín, y aunque yo no soy muy romanticón, reconozco que me encantan estas ocasiones para probar recetas nuevas y de paso hacer alguna decoración especial para la ocasión.


La primera propuesta para San Valentín que os hago, son unos cupcakes de frambuesa, jugosos y riquísimos, ideales para la ocasión por el color tan característico de la frambuesa.


La receta es una adaptación de la de MissSugar. Los INGREDIENTES para 18 cupcakes son:

  • 140gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 215gr de azúcar
  • 2 huevos M
  • 235gr de harina
  • 2 tsp (cucharadita) de levadura
  • 135ml de leche
  • 1/2 tsp (cucharadita) de sal
  • Frambuesas enteras


Para la ELABORACIÓN seguimos los pasos habituales. Empezamos precalentando el horno a 170ºC y preparando las cápsulas en el molde de cupcakes. Para estos cupcakes de San Valentín que mejor que unas cápsulas con corazones…


Tamizamos la harina con la levadura y la sal y reservamos.

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien integrado. Añadimos los huevos uno a uno batiendo hasta que se hayan incorporado.

Añadimos la mezcla de la harina, alternándola con la leche, hasta que la masa sea homogénea.


Repartimos la masa en las cápsulas y le ponemos dos o tres frambuesas (dependiendo del tamaño) dentro de la masa procurando que queden bien dentro. Siempre es importante no llenar las cápsulas más de dos tercios, pero en esta ocasión casi os recomiendo llenarlas a la mitad ya que al incorporarles las frambuesas enteras dentro corremos el riesgo de que se “desborden” durante el horneado.


Otra opción al realizar estos cupcakes, es añadir las frambuesas trituradas directamente a la masa. De esta forma nos quedarán totalmente integradas y la masa será más jugosa aún. El sabor no cambiará pero si os gusta el efecto de encontraros las frambuesas enteras en cada bocado la primera opción es la ideal.

Horneamos los cupcakes unos 20 minutos o hasta que los pinchemos con un palillo y salga limpio. Cuando estén los dejamos 5 minutos en el mismo molde y luego los dejamos enfriar del todo sobre una rejilla.

Preparamos ahora el buttercream de frambuesa para decorarlos. Lo podemos hacer de varias formas, con la base del frosting de queso, añadiendo pasta de frambuesa, añadiendo aromas o, como lo he hecho en esta ocasión, con frambuesas frescas. De esta forma el sabor es mucho más intenso y no tendremos que teñir el buttercream… queda un color impresionante!

Los INGREDIENTES para el buttercream de frambuesa son:

  • 150g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 250g de azúcar glacé
  • 100g de frambuesas trituradas

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee y le añadimos las frambuesas. Seguimos batiendo unos minutos.

Si os fijáis en el buttercream, veréis que no queda la textura habitual, y es que preferí “pasarme” con la frambuesa para conseguir un sabor y un color intenso. Si queréis que os quede una textura más consistente con 50g de frambuesas será suficiente. Incluso podéis colar las frambuesas después de triturarlas para que no queden pepitas en el buttercream. Todo esto ya os lo dejo a vuestro criterio y gusto… buenos quedarán seguro!

Para decorarlas en la versión “de cada día” utilicé la boquilla redonda grande y les puse una frambuesa encima.


Para la versión San Valentín, hice unos corazones variados con fondant y les añadí unos sprinkles de corazones… muchos corazones… ésta va a ser la semana de los corazones!



Como veis, al primer bocado ya nos encontramos con las frambuesas de su interior… simplemente deliciosos… con uno no tendréis suficiente… el contraste del dulce con la acidez de la frambuesa os transportará al paraíso… bueno, igual me he pasado pero ya sabéis que los cupckaes con fruta me pierden.


Esta misma receta la podéis hacer cambiando las frambuesas por otros frutos rojos o hacer los cupcakes de fresa que tenéis aquí.

Aprovecho este post para enseñaros un regalo muy especial que me hizo mi amiga Esther. Las cajitas de las fotos, 100% hechas a mano con mucho cariño. A mi me dio por la repostería y a Esther por el scrap y el DIY, además escribe que da gusto. Os recomiendo visitar su web.

Espero que os animéis a hacer estos cupcakes. Ya no tenéis excusa para no hacer algo especial para San Valentín… y aunque este día no sea más que un “invento” más para consumir… aprovechémoslo para probar estos cupcakes… en pareja, en familia, con l@s amig@s o sol@s, ¡claro que sí!

"Be my Valentine"

En nada os traigo otra nueva receta con colores “sanvalentineros”…

Salut!

6 ene 2014

TORTELL DE REIS - ROSCON DE REYES CON MAZAPAN



¡Ya han llegado los Reyes! ¿Os han traído muchas cosas? Personalmente a mí, si por algo me hace especial ilusión el día de Reyes, es por el protagonista de la entrada de hoy… el Roscón de Reyes. Me encanta, me fascina, me lo comería entero… en todas sus variantes. Pero el que realmente me vuelve loco es el de mazapán.


Este año me he decidido a hacer uno en casa, aun sabiendo que es bastante laborioso, y es que además de querer iniciarme en esto de las masas levadas, era la ocasión ideal para estrenar mi nuevo compañero de batallas “reposteriles”… sí sí sí… por fin tengo un horno horno, y no es que el que tenía no me fuera bien, pero no os dejéis engañar, el tamaño sí importa.

Pues bien, en lo que al roscón –o tortell como le llamamos en Cataluña- hace referencia, a diferencia de otras veces, no fui buscando recetas hasta que me convenciera alguna si no que fui directo a la que ya había visto de Miriam en María Lunarillos.



Es cierto que requiere su tiempo, no es que sea complicado hacerlo si no que es laborioso, pero vale la pena, tanto la experiencia como el resultado. Para la elaboración en sí del roscón he sido fiel a la receta original pero me he permitido el detalle de adaptarlo a mis gustos rellenándolo de mazapán casero para que acabara de ser perfecto.

Los INGREDIENTES para el roscón son:

Para el prefermento: 

  • 90 g de harina de fuerza 
  • 60 g de leche entera 
  • 1 g de levadura de panadería liofilizada (o 3 g de levadura fresca) 
  • Corteza de una naranja y de un limón

Para la masa: 

  • Prefermento 
  • 340 g de harina de fuerza
  • 110 g de leche entera 
  • 20 g de ron (opcional) 
  • 20 g de agua de azahar 
  • 2 huevos medianos 
  • 80 g de azúcar 
  • 5 g de levadura de panadería liofilizada (o 15 g de levadura fresca) 
  • 5 g de sal 
  • 60 g de mantequilla a temperatura ambiente

Para el acabado: 

  • 1 huevo batido para pincelar 
  • Fruta confitada, almendras fileteadas y azúcar para adornar
 

Vamos ya con la ELABORACIÓN:

El día antes preparamos el prefermento mezclando la harina y la leche con la levadura, amasamos ligeramente, metemos en un recipiente con tapa y dejamos fermentar toda la noche a temperatura ambiente.

Ponemos la leche de la masa en un cazo, añadimos la piel de los cítricos y cocemos 5 minutos. Dejamos enfriar tapado e infusionando toda la noche.

Al día siguiente colamos la leche y añadimos el ron y el agua de azahar, hasta completar otra vez los 110 g de leche. Si nos falta volumen añadimos algo más de leche. Si no encontráis agua de azahar la podemos preparar con aroma de azahar que quizás sea más fácil de encontrar en los supermercados.

Ponemos en un bol grand el prefermento con la leche infusionada, los huevos, el azúcar, la harina adicional, la levadura adicional y la sal. Mezclamos bien y dejamos reposar 10 minutos; esto facilita el amasado posterior. Comenzamos a amasar. Yo empecé con las varillas amasadoras y acabé con las manos, la experiencia lo vale y me da la sensación de que controlas más el amasado. Cuando tengamos ya cierto desarrollo del gluten, añadiremos la mantequilla poco a poco. Al final debemos obtener una masa lisa y elástica, que pase la prueba de la membrana, como veis en la foto.


Hacemos una bola con la masa, la ponemos en un cuenco aceitado y la tapamos. La dejamos fermentar hasta que doble el volumen, en mi caso tardó un par de horas.


Pasamos la masa fermentada a la encimera y la aplastamos bien para quitarle todo el gas y evitar que las burbujas que queden aparecerían después en la miga del roscón. Boleamos bien la masa arrastrándola por la encimera y remetiéndola para darle tensión en la superficie. Según como nos haya quedado de blanda la hará falta o no espolvorear algo de harina por la encimera. Dejamos reposar la masa 15 minutos después de desgasarla y bolearla, para que se relaje el gluten y la podamos estirar sin estropearla.

Metemos los dedos en el centro de la bola, haciendo un agujero. Con cuidado, vamos agrandándolo. Cuando podamos meter bien la mano podemos levantar la masa y dejar que la propia gravedad la vaya estirando. Vamos girándola, intentando que quede de parecido grosor en toda su longitud. Si vemos que se nos desgarra, la ponemos sobre una hoja de papel de hornear y dejamos que se relaje 10 minutos. Después seguimos estirándola hasta tener un roscón de buen tamaño. Hay que tener en cuenta que el roscón crece mucho, primero en la fermentación y luego en el horno, así que debe quedar relativamente fino.


Cuando esté totalmente estirada la masa podemos meter la sorpresa con cuidado, haciendo un pequeño hueco por debajo y sellándolo con los dedos. En el caso que, como yo, también queráis rellenarlo con mazapán, ahora sería el momento.

Para hacer el mazapán casero necesitamos:

  • 125 g de almendra molida 
  • 125 g de azúcar glacé 
  • 125 g de boniato cocido

Existen muchas recetas de mazapán, y aunque el original sólo lleva almendra y azúcar, a mí me gusta más esta variante que vi en Salseando en la Cocina, que de hecho se suele hacer con patata pero que yo he cambiado por boniato. El resultado es delicioso y se aproxima muchísimo al mazapán de mi roscón favorito, el que compra mi madre cada año.

Lo que tenemos que hacer es incorporar, poco a poco, al boniato cocido y chafado la mezcla de almendra y azúcar hasta obtener una pasta que podremos manejar para hacer bolitas para ir metiéndolas en la masa del roscón. Esta opción me pareció más fácil que hacer todo un rulo con el mazapán y enrollar sobre él la masa del roscón pero cada un@ como le sea más fácil.


Para poner las figuritas, una vez envueltas en papel de plata, no vale film u otros plásticos no aptos para horno ya que tiene que ser un material que aguante el horneado. En mi roscón este año, el afortunado o la afortunada que encuentre figurita –y nos sea el haba- verá que no es un Rey… si no un mini cupcake… me encantó cuando lo vi en Maria Lunarillos –donde también compré la base y la caja, que me encanta por cierto-.


Una vez hemos introducido las figuritas y/o el relleno, pincelamos el roscón con el huevo batido y dejamos que fermente; si vuestra cocina no es muy cálida (como le pasa a la mía) puede que tarde varias horas. Debe casi doblar de volumen. Cuando esté fermentado, pincelamos con el huevo otra vez y ponemos las frutas, las almendras y el azúcar, que habremos humedecido previamente con unas gotas de agua para que se apelmace un poco.


La naranja que veis también la he confitado en casa, poniendo unos 250g de agua con 220g de azúcar en un cazo hasta que rompe a hervir. Entonces es cuando metemos la naranja (o la fruta que queramos confitar) cortada en rodajas y lo dejamos a fuego lento una hora como mínimo, evitando que llegue a caramelizar.

Horneamos el roscón a 190º (con calor arriba y abajo, sin aire) durante 25-30 minutos. Si vemos que se dora en exceso, podemos bajar la temperatura a 185º o taparlo con papel de plata. Cuando esté hecho lo sacamos y lo ponemos a enfriar sobre una rejilla, sobre el papel.



Como veis, queda precioso. No sabéis lo que me está costando resistirme a probarlo mientras escribo el post, pero tiene que llegar entero al postre!



Las chocolatinas de los Reyes las compré en Lidl... me encantaron cuando las vi.



Con esta receta, finalizamos el ciclo navideño y se acaban las fiestas… ooohhh… ya os dije que me encantan estas fechas, pero bueno, ya vendrán otras fechas con postres típicos, mientras, os dejo con los regalitos que os hayan traído los reyes… sed buenos y… salut!